En el contexto educativo actual, la figura del tutor adquiere un papel clave como acompañante del proceso formativo del alumnado, coordinador entre agentes educativos y puente entre la familia y el centro escolar.
Su presencia es constante a lo largo de todas las etapas educativas, desde Infantil hasta Bachillerato, adaptando su función a las necesidades del desarrollo evolutivo, cognitivo, social y emocional del alumnado.
Hoy desde el Colegio Santa María de El Puig profundizamos en las funciones del tutor, el tipo de acompañamiento que realiza y cómo favorece la relación entre la escuela y la familia, una dimensión esencial en cualquier proyecto educativo comprometido con el desarrollo integral del alumnado.
La tutoría en el sistema educativo
Desde la Educación Infantil hasta el Bachillerato, la acción tutorial se encuentra regulada dentro del marco normativo de la educación española (LOMLOE) y forma parte del Proyecto Educativo de los centros.
El tutor o tutora es un docente que, además de su labor como profesor/a de área o materia, asume la responsabilidad de guiar y coordinar la acción educativa de un grupo-clase.
En Educación Infantil
Aquí el tutor desempeña un rol de acompañamiento emocional constante, siendo una figura de referencia afectiva y educativa para los niños y niñas en su primer contacto formal con el entorno escolar.
En esta etapa, la tutoría se orienta al desarrollo socioemocional, al establecimiento de rutinas y al vínculo con las familias como colaboradores esenciales.

En Educación Primaria
El tutor acompaña al alumnado en una etapa clave para la adquisición de hábitos de estudio, convivencia y responsabilidad.
A través de la tutoría, se facilita el seguimiento individualizado dentro de la Educación Primaria, la detección temprana de dificultades y el fomento de la autonomía.
La comunicación con las familias también cobra relevancia, siendo el tutor el primer interlocutor ante cualquier cuestión educativa o personal.
En Educación Secundaria Obligatoria (ESO)
Aquí el papel del tutor se intensifica. En una etapa de profundos cambios personales y sociales, el tutor vela por el bienestar del alumnado, favorece la cohesión grupal y orienta sobre las diferentes opciones académicas y profesionales.
Además, dentro de la ESO el tutor participa en el diseño de medidas de atención a la diversidad, colabora estrechamente con el Departamento de Orientación y promueve estrategias de prevención de conflictos.

En Bachillerato
La tutoría se orienta a la toma de decisiones vocacionales, el acompañamiento académico ante el incremento de exigencia y la preparación del alumnado para su entrada en la universidad o la formación profesional.
El tutor colabora con los orientadores en el diseño de planes de orientación académica y profesional.
Funciones del tutor
Las funciones del tutor no se limitan al seguimiento del rendimiento escolar.
Su intervención se sitúa en la intersección de tres dimensiones fundamentales:
Dimensión educativa
- Coordina la actividad docente del equipo de profesores del grupo.
- Realiza el seguimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje.
- Facilita la detección de necesidades educativas específicas.
- Promueve metodologías y dinámicas que favorezcan la inclusión, el respeto y la participación.
Dimensión orientadora
- Apoya el desarrollo personal y social del alumnado.
- Fomenta habilidades para la vida: gestión emocional, resolución de conflictos, autoestima, empatía.
- Colabora con el Departamento de Orientación en la elaboración de planes de acción tutorial.
- Informa y asesora en los procesos de toma de decisiones académicas.
Dimensión comunicativa y relacional
- Mantiene una comunicación fluida con las familias.
- Informa sobre la evolución académica, la actitud, la convivencia o cualquier aspecto relevante.
- Facilita la mediación y resolución de conflictos cuando sea necesario.
- Representa al grupo en el seno del equipo docente y actúa como figura de referencia.

La tutoría como proceso de acompañamiento continuo
El acompañamiento que realiza el tutor es un proceso que se construye a lo largo del curso escolar mediante acciones planificadas, coherentes y adaptadas a la realidad del grupo.
En este sentido, el Plan de Acción Tutorial (PAT) es una herramienta clave que articula las diferentes actuaciones de tutoría y establece objetivos concretos en función de las necesidades detectadas.
Este plan se implementa mediante sesiones de tutoría, tanto grupales como individuales, en las que se trabajan competencias personales, habilidades sociales, valores democráticos, prevención del acoso escolar, educación en igualdad, entre otros.
A su vez, se convierten en un espacio donde el alumnado puede expresarse, participar activamente y fortalecer el sentido de pertenencia al grupo.
En las etapas superiores, especialmente en Secundaria y Bachillerato, el acompañamiento también implica orientación vocacional y académica, mediante sesiones específicas, entrevistas personalizadas y coordinación con las familias y el equipo de orientación.

La relación escuela-familia: una responsabilidad compartida
Uno de los pilares del trabajo tutorial es la relación con las familias, considerada esencial para mejorar la calidad educativa y el bienestar del alumnado.
El tutor se convierte en la figura que facilita y dinamiza esta relación, generando un espacio de colaboración, diálogo y confianza mutua.
El contacto con las familias puede realizarse a través de entrevistas personales, reuniones colectivas o medios digitales.
En todos los casos, el objetivo es establecer un canal de comunicación bidireccional que permita compartir información relevante, detectar dificultades de forma temprana y acordar medidas conjuntas de apoyo o mejora.
Tutoría y comunidad educativa: coordinación, inclusión y participación
Por último, la tutoría no es una acción aislada. Se integra dentro del marco de la acción educativa global del centro y requiere de una coordinación permanente con el resto del profesorado, el equipo directivo, el departamento de orientación y otros servicios del entorno (servicios sociales, sanitarios, asociaciones, etc.).
El trabajo del tutor también contribuye al clima escolar, promueve la inclusión educativa y favorece la resolución constructiva de conflictos.
Todo ello permite que el centro escolar sea un espacio seguro, respetuoso y estimulante para el aprendizaje y la convivencia.
